Entendiendo los tiempos que estamos viviendo, Jesús que es el hijo de Dios hecho hombre, nos muestra la forma de cómo Él nos ve y nos enseña cómo debemos ver a nuestro hermano y a todo aquel que nos rodea.

Mateo 9:36 “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”.

1. Debemos tener compasión, ya que Jesús tuvo compasión de las ovejas.

Si Jesús es la cabeza y el cuerpo es su iglesia, como cuerpo hay un trabajo que hacer en unidad, por eso la importancia de saber y entender como Jesús nos ve, para tener clara la identidad que tenemos como hijos de Dios. Jesús siempre supo con quién tenía que trabajar, a quien se debía y cuál era su propósito. La materia prima de una iglesia no son los instrumentos, materiales o las áreas sino las personas, la mayor prioridad de la iglesia de Jesús y su gran necesidad es amar a las personas, porque sencillamente Jesús no vino a salvar, bienes o animales, Él vino a salvar a la gente. Por compasión Jesús hacia milagros, sanaba, multiplicaba la provisión y no lo hacía por un cargo o posición sino por amor, por eso caminaba y convivía con ellas. Ningún mensaje de salvación puede estar cargado de rencor sino de rendición a Dios y amor al prójimo, el cuerpo de Cristo debe de expresar el amor de Jesús. Dios llama a su pueblo a salir a las calles a llevar el mensaje de vida y su misión es desatar perdón y compasión, salvación y restauración. Jesús ve a la humanidad como ovejas sin pastor que necesitan ser llenos de amor, perdón y restauración.

Mateo 20:27-28 “Y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

2. Entender que las personas no son nuestra propiedad.

Este mensaje no se limita a alguien en particular, abarca a todos, por eso aplica al Apóstol, Pastor, Maestro, Profeta, líder, aun el mismo Jesús dio ejemplo en esto al decir: ¡vine a servir no ha se servido! Dios dice en su palabra que somos luz en medio de las tinieblas, nuestro espíritu debe estar alineado y conectado con la palabra de Dios. Jesús vino a dar libertad al cautivo.

Lucas 1:35 “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

3. Miremos el potencial que el Espíritu Santo puede despertar en cada persona.

Jesús nos ve como contenedores del Espíritu Santo. Una persona llena del Espíritu Santo, es alguien que muestra a Jesús, es una persona que manifiesta el reino de los cielos porque es contenedor de la presencia de Dios. Cuando el Espíritu Santo llega a una vida quema todo pecado, llenando todo vacío con la presencia de Dios.

Romanos 12:9 “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”.

4. No miremos a las personas como instrumentos para avanzar en nuestra agenda personal.

Todo aquel que quiera agendar a Jesús solo para alcanzar sus proyectos personales o posiciones, es considerado falso. Dios pone el querer como el hacer en cada persona, tan sencillo como que Dios une propósitos no personas. Y cada persona es de gran estima a los ojos de Jesús. Dios no hace acepción de personas. Es necesario que como pueblo de Dios aprendamos a ver el potencial de cada persona sin buscar controlarla, ni obtener ningún bien personal, más que solo ayudarlos a crecer y a desarrollar ese potencial en Jesús.

Colosenses 3:13 “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.

5. Reconozcamos que la mayor necesidad del ser humano es ser amado, respetado y apreciado.

Cuando el amor de Jesús prevalece sobre toda circunstancia este da sus frutos, mientras que la religión busca señalar, separar y dañar, el perfecto amor de Dios nos enseña que debemos amarnos, valorarnos y soportarnos los unos a los otros, estando realmente vestidos del amor de Jesús no importa que tan duro y herido pueda estar el corazón siempre que se muestre el amor y el respeto puede haber una restauración.

Santiago 5:16 “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.

6. Nada conseguimos con un mensaje de condenación que nació por una ofensa personal

El mensaje de salvación que la iglesia predica no puede estar cargado de odio, rencor y condenación, nuestra misión es reconciliar al mundo con Dios a través de un mensaje lleno de esperanza, amor y salvación. Por eso es importante presentarnos todos los días en oración delante de Dios, recordando que la oración eficaz del justo puede mucho.

1 Pedro 5:2-4 “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

7. Las ovejas que vemos son de Jesús.

Como pueblo de Dios debemos apacentar las ovejas de Jesús que están entre nosotros. Una iglesia que ama a Jesús es una iglesia unida que apacienta Sus ovejas. Un reino dividido no puede prevalecer, la iglesia está llamada a sobreabundar en Su gracia, siendo uno con El, proclamando ser testigos suyos.