Juan 15:18 “Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes”.
Lo que opera aquí en la tierra sin Cristo, sin el Espíritu Santo, sin Dios va en función de menguar nuestra fe, de menguar nuestras fuerzas. Si Jesús no está en el centro de cada proyecto sería trabajar en contra nuestra. Es allí donde los planes se desvanecen, vienen las tormentas y nos sentimos solos.


Muchas veces nos desvivimos por el trabajo, por personas, por sitios paradisíacos, pero debemos estar conscientes que ninguno de ellos dio su vida por nosotros. Cuan necesario es que Jesucristo esté en medio de nuestras vidas, de cada situación y circunstancia.


Jesús dice en su palabra: “Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no son del mundo, sino que Yo los escogí de entre el mundo, por eso el mundo los odia. Acuérdense de la palabra que Yo les dije: 'Un siervo no es mayor que su señor.' Si Me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si guardaron mi palabra, también guardarán la de ustedes”.


Debemos estar atentos de dónde estamos poniendo nuestra mirada, nuestra confianza, debemos pedir a nuestro Dios que nos ayude a no confiar en el espíritu de este mundo, que nuestra confianza esté en el único que venció al mundo, a quien le hemos fallado pero aun así nos sigue amando. Debemos aferrarnos al único Padre que a pesar de nuestras fallas nos abraza todos los días de nuestras vidas.


Juan 16:32 “Miren, la hora viene, y ya ha llegado, en que serán esparcidos, cada uno por su lado, y me dejarán solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo”. Jesús nos dice: Ustedes los que hacen la voluntad de mi padre también son mi familia.
Podemos estar rodeados de muchas personas y es posible que nos sintamos solos, pero Jesús afrontó esa soledad en la Cruz del Calvario para que tú y yo no nos sintiéramos solos ni desamparados. Podemos tener una tormenta en nuestro entorno pero Jesús te dice hoy confía en mí, estoy aquí contigo para vencer obstáculos, vencer rivalidad, respaldarte en medio de la crisis. Estoy aquí contigo para que tú nunca estés en ese lugar avergonzado.


Salimos a la calle a predicar y a levantar el nombre de Jesús, por lo que no hay excusa para que siga operando el espíritu de este mundo. Ya es momento de comenzar a cambiar, de ser transformados por Jesús habitando en nuestros corazones. Un país entero confiando en Jesús será levantado porque hemos creído y hemos confiado en quien venció al mundo: ¡JESUCRISTO!