1 Timoteo 5:1-2 “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza”.


Todo gira en torno al amor, esto no quiere decir que se apañe el pecado. La mala actitud de muchos nos lleva a dar la misma respuesta e incluso una peor, es lo que nuestra carne nos lleva a hacer, hoy debemos decidir ser diferentes. Lo que debe movernos primeramente a predicar a Jesús, es el amor; esa es la esencia de nuestro Padre. La posición de cada persona nos lleva a dar la exhortación con amor, pues nadie desea recibir malos tratos. Todos necesitamos consejo, una mano amiga, quien nos ayude a levantarnos con amor. Debemos entender la posición con la cual podemos exhortar o aconsejar a nuestros hermanos, conociendo el apoyo que necesita cada quien o la situación que viven. Este es un espíritu de comprensión y amor, no nos hacen falta las malas palabras ni mucho menos la ofensa para poder corregir e instruir, no hace falta señalar el error de cada hermano.


Comencemos a vernos como esa familia en Cristo que realmente quiere trabajar y ver un cambio en nuestra ciudad y país. Como cristianos, aunque vivamos las mismas angustias y los mismos retos del día a día, debemos demostrar que no estamos solos, tenemos la ayuda y la compañía de Jesús. Cuando entendamos esto, nunca más, nos sentiremos solos porque todo lo que salga de nosotros vendrá de parte de Jesús. Este es el Jesús que nuestro país clama a gritos, que nuestra iglesia necesita.1 Timoteo 5:17 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”. Cuando nos comportamos de la manera correcta estamos predicando a Jesús. Es de suma importancia amar al hermano y corregirle con amor y con sabiduría. Dios nos honra doblemente cuando lo hacemos con justicia, con amor y es allí cuando seremos testigos de los verdaderos cambios que ocurrirán en las personas.Veremos a la iglesia levantarse como una luz sobre todos aquellos que juzgan con dureza y sin misericordia. Grandes cosas vienen para Venezuela, pero como siervos de un país y como hijos de Dios debemos entender nuestros deberes hacia los demás.