La angustia es lo primero que se levanta para que no peleemos la batalla.

Hechos 17:2-3 “Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.”

Pablo aun antes de conocer al Señor, se paraba firme. Luego de conocer a Jesús, hablaba de Él con esa firmeza. Pablo no se sentaba a discutir cosas vanas. Nosotros debemos influenciar la atmósfera y a las personas. Necesitamos influenciar a nuestras familias con la palabra que ya Dios nos dio.

Hechos 17:4-5 “Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo”

Pablo cuidaba de que su discusión tuviera frutos y fuera de edificación. Pablo hablaba por la Palabra de Dios. Las diferencias, son distintas a la contienda. Las diferencias traen edificación. Podemos tener una posición política, pero no debemos sentarnos a discutir. El oficio del Reino de Dios está por encima de la política, circunstancias o aflicciones.

“Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad”. Por el Ocio la maldad abunda en el corazón. Los religiosos celosos buscaron callar la predicación de Jesús, Pero la mayor garantía de un hombre o una mujer de Dios es tener un corazón presto y humilde para servir en cualquier circunstancia.

Hechos 17:10-11 “Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”

Cuando vamos a la iglesia, no vamos a hacer lo que al pastor le conviene. El buen pastor habla con la Palabra de Dios. En la Iglesia de Berea no eran borregos, ellos escudriñaban las escrituras, por esto tenían revelación y entendimiento cuando Pablo les hablaba. Pablo pudo maquillar el mensaje, pero no lo hizo. Él se paró firme en Jesús y en la Verdad Absoluta. Para los Judíos en la época de Pablo, la Ley de Moisés era intocable, ellos tenían sus intereses en la Ley. Cuando hacemos algo con corazón sincero, Dios lo bendice, pero al poner nuestros intereses de por medio, Dios no puede meter su mano allí. No debemos tener agendas ocultas.

2 Corintios 4:5 “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.”

Nosotros somos siervos de Jesús, por amor a Él. No debemos confiarnos, debemos buscar cada día que Jesús crezca en nosotros. Cuando no lo hacemos, nos volvemos manipuladores.

Como iglesia somos responsables de calibrar el ambiente espiritual del país. Muchas de las cosas que actualmente acontecen, han sido por no hacer frente a lo que viene a trastornar nuestros valores.

2 Corintios 4:13 “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”

La fe es un Espíritu. Si crees lo que Dios dijo, lo hablaras. No creas lo que el diablo, las circunstancias o la situación dicen. Escuchemos a Dios y hablemos su Palabra. Cuando no tienes nada que esconder, hablas con autoridad, hablas con la Justicia de Dios. Era necesario que Jesús fuera crucificado, ese era su llamado, El soporto hasta el final y por eso El Trascendió. Así mismo Pablo paso por mucha oposición, pero continuo firmemente llevando la palabra de Jesucristo.