Debemos pedir la revelación del cielo para poder asimilar y disfrutar que vienen días de gloria para nosotros, para nuestra familia y para nuestro país. Tenemos que creer que Dios puede levantarse como columna de fuego para calentar todos los corazones que se han enfriado en este tiempo. El Padre desea que los días de gloria en nuestra vida sean permanentes y no solo pasajeros, mientras Jesús sea el centro de nuestra vida será así.
Para poder alcanzar los días de gloria venideros debemos caminar como hijos de Dios con autoridad. Jesús es el ejemplo perfecto para caminar como hijos de Dios, él vino a la tierra a enseñarnos que siendo imitadores suyos es que verdaderamente lograremos caminar con la autoridad de unos hijos de Dios.


Efesios 5:1-2 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”.


La mejor manera de enseñar es con el ejemplo, nadie puede liderizar a un grupo si primero no se sujeta a su autoridad; para caminar en autoridad primero debemos estar sujetos a la autoridad.


Debemos caminar en una visión, pues los hijos de luz siempre caminan bajo una. Jesús vino a la tierra con una visión que era llevar su palabra por todo el mundo y que todos seamos uno así como el Padre lo es con Jesús. Si queremos ver días de gloria debemos caminar tras una visión que venga de parte de Dios, donde Jesús sea el centro y no seamos dirigidos por la ley o la palabra vana de hombres.


Efesios 5:6 “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia”.


Cambiemos nuestros patrones de pensamiento pequeños y limitados, y comencemos a pensar en grande. Cultivemos una fe que solo vea posibilidades, nuestros días podrán ser malos pero nuestra fe debe estar por encima de lo que se ve. Esto nos lleva a una confesión creativa y atrevida de la realidad que queremos vivir. No podemos luchar a ciegas, debemos tener una fe que vea las batallas que estamos peleando por encima y no por debajo.


Oremos por lo que queremos obtener, no podemos dejar a un lado el método más efectivo que tenemos para comunicarnos con Dios. Incluso en los momentos más difíciles Jesús prefería orar y los vencía en intimidad con el Padre. Empujemos con valentía lo que queremos obtener, pues, el reino de los cielos solo lo reciben los valientes. Debemos añadir oración, ayuno y vigilia en nuestra búsqueda e intimidad con Dios para poder ver días de gloria en nuestro país. Ya Jesús llevó en la cruz todo lo que nos impedía alcanzar las bendiciones que hay preparadas para nuestra vida.