Al decir “Dios es por nosotros”, no significa que exista por nosotros, sino que nosotros vivimos gracias a Él. La primera verdad que Dios deja es el amor hacia su humanidad, por la misma razón manda a su único hijo Jesús a la tierra y así cumplir el propósito por el cual era mandado, que era abolir el pecado en cada uno de nosotros. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. Romanos 8:32.

Dios estuvo y está por nosotros. Anhela vernos crecer, avanzar y salir adelante en todo momento. No es un lema decir: si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Sino tener la plena revelación en nosotros y la confianza al saber que Dios está por nosotros y que se dio por completo para que ahora tengamos vida en Él y sigamos su camino que está lleno de amor, verdad y justicia. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”. 2 Corintios 5:18-19.

Dios nos amó tanto que mandó a su hijo a reconciliarnos con Él y nos dejó como promesa: “Yo estaré con ustedes” pero pensamos que solo las obras bastarán para cumplir con Dios, pero el verdadero agradecimiento hacia Él está en tener una vida plena en su palabra y tener una relación y vida conforme a la de Cristo. Dios no puede respaldar a un hombre que no doblega su corazón ante Él, ni sus actitudes y mucho menos, si sigue viviendo una vida desordenada. Por más que oremos, si lo que sembramos es mentira, engaño o división, estaremos apartados de lo que Dios realmente quiere para nuestras vidas.

No puede ser un eslogan “Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?” si nuestros pensamientos no cambian, si no dejamos el egoísmo a un lado, seguiremos siendo hombres vacíos lejos de Dios. Necesitamos que la imagen del hijo de Dios esté revelada en nuestra vida para ver un cambio completo en nosotros, es así que podremos decir con plena confianza: “Si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?”. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:28-29. Para que se cumpla esta promesa necesitamos que la imagen de Cristo vida en nosotros y que demos frutos de cambios.