Es a través de nuestro testimonio que manifestamos la unidad que viene de parte de Dios; esta es la estrategia que usa el Padre para trazar un solo camino para su pueblo.


Juan 17:20-23 “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”.


Para ser uno con el Padre debemos tener la mente de Cristo, debemos hablar para Jesús y de Jesús en todo momento para que tanto lo interior como lo exterior pueda ser transformado. Cada día debemos negarnos a nosotros mismos, a los deseos de los ojos, de la carne y la vanagloria de la vida para poder tener comunión con Jesús y así conocerle. La unidad en Jesús no viene si aún no hemos muerto a nuestro “yo”, si no nos hemos despojado de las cosas de la vida pasada.


Mateo 16:13 “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”.


Unidad es dar a conocer a Jesús, cuando se nos revela su amor y ponemos por obra sus mandamientos. Aunque muchas veces los discípulos fueron incrédulos había un propósito trazado por Dios para sus vidas que debía ser cumplido y era dar a conocer el nombre de Jesús a toda criatura. Todo lo que podamos hacer en la tierra, en nuestra nación o en nuestra iglesia es importante, pero mucho más importante es la comunión que tenemos con Dios para así poder conocer a Jesús.


El cuerpo humano tiene muchas partes y cada miembro tiene una función específica. Ninguna parte es más importante que la otra porque si uno se lesiona todo el cuerpo se duele. El éxito de un cuerpo sano, su bienestar, depende de la salud de cada uno de sus miembros, de la sujeción de cada uno de ellos a la voluntad y a la palabra de Dios. La única manera de ser bendecidos es a través de la obediencia, incluso Jesús cuando vino a la tierra estaba sometido a la voluntad de su Padre.


La unidad en nuestras casas es un principio y una condición, nos da salud y prosperidad. Es importante la fe de Dios en las familias para poder recibir las bendiciones y las promesas del cielo. Es importante la unidad en la iglesia y en los ministerios para así poder prevalecer en la obra que Dios nos encomendó; si no amamos ni perdonamos a nuestros hermanos no podemos llamarnos discípulos de Dios.


El Estado de nuestro país ha sido resultado de la falta de fe y de la falta de Jesús en el corazón de cada venezolano. Lo que estamos pasando es por un propósito, para que nos unamos a través del Espíritu Santo, para que seamos luz en medio de tanta oscuridad. La división nos da 2 visiones y ningún reino puede prevalecer desunido.


Dios no nos va a dejar desamparados, su amor nos alcanzará. Ningún mal podrá prevalecer contra nosotros. El mismo Jesús se encargará de guardarnos, de levantarnos. Nunca más Venezuela pasará lo que está pasando ahora, cada iglesia se levantará con autoridad para traer el reino de Dios a la tierra. Nunca más dejaremos que las cosas que antes nos mantenían atados tengan ahora autoridad sobre nuestras vidas porque cuando estamos unidos a Jesús somos más que vencedores.