Efesios 1:15-18 “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.”

El apóstol Pablo oraba para que la iglesia de efesios tuviese la revelación del precio que Jesús había pagado en la cruz, por amor. Él hablaba de orar con entendimiento y revelación, de saber ¿a quién servimos?, ¿de por quién existimos? y ¿por quién nos congregamos?, teniendo la confianza y seguridad que Dios escucha la oración de su pueblo. En la oración nos presentamos tal cual somos delante de Dios con corazones sinceros, sabiendo que él conoce lo profundo de los corazones. Cuando se tiene un conflicto es necesario hablar y restaurar para que la gloria de Dios nos pueda alcanzar. Cuando los desiertos son de Dios te acercan a Dios y él los permite para probarnos y promovernos, en cambio hay desiertos que son provocados por malas actitudes y malas decisiones y por ende llevan a malas cosechas. Debe de haber un equilibrio entre hacer las obras y la relación con Dios, pues se pueden hacer muchas obras y la relación con Dios puede estar seca y vacía. La voluntad y la salvación de Dios no se pueden comprar con dinero u obras. Como hijos de Dios tenemos que ser firmes en no mal formar a las personas el secreto está en la santidad del corazón, en la revelación de saber a quién nos acercamos confiadamente en oración.

¿Cómo Orar para bendecir?

Él Apóstol Pablo oraba por la Iglesia de efesios para :

1) Que Dios le diera entendimiento espiritual 1 Corintios 2:9-12 “Antes bien, como está escrito: «Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman.» Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios, porque ¿quién de entre los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”. Las verdades espirituales deben discernirse espiritualmente, y este entendimiento viene solo del espíritu. Él escribió la palabra; Él es el único que puede enseñarnos lo que ella dice. Y es solo a través de la oración en el espíritu recibimos las respuestas de Dios que necesitamos.

2) Que conocieran la esperanza de su llamamiento Debido a que Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo tenemos una bendita esperanza por toda la eternidad, que no depende de nuestra bondad, sino de su gracia.

El cristiano que no conoce su supremo llamamiento Todo cristiano debe saber que su supremo llamamiento es poder estar un día delante de la presencia de Dios y es a través de esta vida que podemos alcanzarlo, por eso no debemos perder el tiempo. Filipenses 3:13-14 ¿Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús?

Su llamamiento santo El llamado que Dios nos hizo fue a través de Jesús, olvidando el pasado, entendiendo la importancia de la santidad, la cual Él nos demanda a seguir, enfocados en hacer su voluntad y cumplir su propósito. 2 Timoteo 1:9 “Él nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglo”.

Su llamamiento celestial Hebreos 3:1-6 “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y Sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús, el cual es fiel al que lo constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanta mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto mayor honra que la casa tiene el que la hizo. Toda casa es hecha por alguien; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo, como hijo, sobre su casa. Y esa casa somos nosotros, con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”. Seguimos siendo siervos, y Dios honra a sus siervos.