En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Génesis 1:1-5.

Aun cuando el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas y separó Dios el día y la noche; vio Dios que la luz era buena y era necesaria en medio del desorden y vacío; y dice es necesario que haya una separación entre las tinieblas y la luz. Dios complementa su presencia aquí en la tierra con su creación y establece un antes y un después al enviar a su hijo Jesucristo.

Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Juan 8:1-11.

Jesús nos dice hoy Yo soy la luz del mundo, el que me sigue tendrá vida eterna; el que te va a librar del pecado, quien llenará todo vacío y despejará toda tiniebla. El mismo que aparto las tinieblas de la luz; es por ello que necesitamos la voluntad de Dios, la ayuda del Espíritu Santo y la luz de Cristo. Reconocer lo que Jesús viene a hacer en nuestras vidas.

Dentro de nosotros está la luz de Jesús, porque lo tenemos a Él al dador de Luz. Necesitas conocer a Jesús, tener una revelación de quién es Él y seguir alumbrando donde hay oscuridad, donde hay ceguera, necesitas entender que debes buscar y llenarnos de Jesús, sólo él levanta, restaura y renueva las fuerzas.

Entendiendo que si Jesús es levantado por ti va a alumbrar nuestro país, en nuestros hogares, en nuestra iglesia, las tinieblas, la incredulidad, el pecado, el mismo infierno va a retroceder. Vamos a levantar a Jesús en nuestras vidas.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5:14-16

Jesús viene a decirnos alumbra, lleva las buenas obras. El que reconoce y ama a Cristo debe reconocer que Dios nos capacita.

Y sucedió que cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar en las ciudades de ellos. Y al oír Juan en la cárcel de las obras de Cristo, mandó por medio de sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro? Mateo 11: 1-2.

Nosotros necesitamos como iglesia conocer a Jesús; tenemos que estar claros de que Jesús quiere que alumbremos en las calles; hacerle saber al necesitado que no es religión, ahora es una relación con Dios.

Podemos dar y bendecir a otros para cambiar un país. Los que eran ciegos ahora ven, Jesús nos dice hoy vayan y díganle a su país, a su ciudad que hay esperanzas. Si Cristo está presente va a haber luz en toda escasez, todo vacío, porque Jesús lo llena todo. Es un trabajo de todos los días, llevando esperanzas, palabras de vida, educación, de amor a Dios. Tengamos un corazón dispuesto a bendecir, no te detengas Iglesia. Ustedes podrán hacer obras mayores que Juan el Bautista; tenemos gran responsabilidad al salir a agradar el Reino de los Cielos.

Vamos a demostrarle a una nación que hay una forma diferente, genuina y sincera de avanzar; decirle a los más desasistidos que hay esperanza en Cristo Jesús; que los ciegos están viendo, los sordos dejaron de tener un corazón duro y está escuchando; los que estaban enfermos ahora están sanos y hasta el último rincón de la tierra será manifiesta la palabra de Dios si se sigue predicando este evangelio, sigamos adelante dadores de vida, esperanza, fe; seguir llenando corazones del amor de Cristo con obras y que den Gloria a Dios.