Romanos 13:11 “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creíamos”. Dios clama porque apreciemos el tiempo en esta vida. Aprovechemos el tiempo, Jesús compro nuestra salvación, pero ahora depende de nosotros esforzarnos en la gracia. El principal conflicto es que no humillamos nuestro corazón delante de Dios. No posterguemos nuestro arrepentimiento. No puede haber cambios en el país sino cambiamos nosotros, la iglesia de Jesús tiene que aprovechar el tiempo.

No debemos vender nuestros principios, sino oponernos a lo malo, ante lo que va en contra de los principios de Dios. Así como el profeta Daniel, no debemos arrodillarnos ante ningún sistema que sea contrario a la voluntad de Dios, mantengámonos firmes ante la adversidad. Dios quitará cualquier sistema que sea incompetente, insolente e indolente y establecerá Su Voluntad. Jesús contenía en sí mismo el Reino de Dios; cuando vivo en Jesús, vivo en el Reino de los Cielos.

Tenemos un Dios grande que mueve su mano cuando hay un pueblo que ora. Dios es fiel y justo, pero no se puede mover si no hay corazones que lo anhelen, que busquen su rostro y santidad. Dios está donde se le busca, donde se le exalta y anhela.

En el mundo está creciendo la iniquidad de manera vertiginosa y los espíritus inmundos seguirán actuando sino dejamos que El Espíritu Santo nos santifique. La iglesia debe santificarse, sin santidad, Dios no se puede manifestar.

Nuestra opinión cuenta, pero lo que verdaderamente genera un cambio son los actos sinceros, sin máscaras. Cuando venimos a la iglesia lo hacemos para morir a nosotros mismos y para que Jesús crezca en nuestras vidas. Con el ejemplo de Jesús podemos cambiar y llevar vida a nuestros hogares. El único fuego que debemos levantar es el fuego del Espíritu Santo en nuestras vidas, en la iglesia y en las calles.

Romanos 13:12 “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.”

La iglesia está llamada a ser luz, pero ¿cómo lo seremos si no cambiamos? ¡Primero debemos cambiar nosotros para poder alumbrar y ayudar a cambiar a los demás!!! Cuando la noche está más oscura Dios necesita que seamos Luz. Veamos a los demás como mayores que nosotros mismos, si estamos en cualquier posición sumemos, no restemos. Restamos cuando vamos en contra de los principios de Dios.

Romanos 13:13-14 “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo y no proveáis para los deseos de la carne.”

Seamos honestos, muramos a los deseos de la carne, no entremos en glotonerías ni borracheras, no demos lugar al chisme ni a las envidias que generan contienda. Finalmente Tenemos que desvestirnos de satanás y vestirnos de Jesucristo.