Este nuevo año será un año de adquirir compromisos con o sin recursos, cosas grandes viene porque nuestro Dios es fiel; algo grande viene para nuestras vidas y para Venezuela. Quizás no se han visto las mejores condiciones, pero Dios hace todo con un propósito. Nuestro día a día debe ser una celebración constante de gratitud porque el hijo de Dios decidió un día honrar la voluntad de su Padre, amándote a ti y a mí, redimiendo nuestro pasado, consagrando nuestro presente y guardando nuestro futuro.


Dios respalda la entrega y el amor con el que le servimos, por lo que necesitamos tener la mejor actitud y la mayor disposición para que sea Jesús quien determine nuestro futuro. El ruego mueve el corazón de Jesús, pero es la actitud del corazón lo que nos mantiene cerca de Él.


Lucas 7:36-38 “Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.” El alabastro era costoso, sin embargo ella había dispuesto en su corazón servirle, amarle, honrar a Jesús poniéndose detrás de Él a sus pies rendida, con un corazón humilde y arrepentido.


Habían allí dos posiciones: la pecadora que no cumplía la ley, quien corrió arrepentida a los pies de Jesús y dispuso su corazón a honrarle y servirle; y el otro era el fariseo, quien cumplía la ley pero su confianza estaba puesta en sí mismo. Él confiaba en sus obras, en sus fuerzas y en lo que podía hacer. Fue por su amor que la mujer pecadora alcanzó el perdón de Jesús porque reconocía que lo necesitaba para alcanzar la salvación. No se trata de desechar la ley, es necesario entenderla y atesorarla, pero debemos menguar nosotros y dejar crecer a Jesús en nuestras vidas para que nos capacite a hacer su voluntad. Cuando salimos a honrar a una ciudad, a una comunidad, estamos honrando a Jesús, Él es fiel para perdonar nuestros pecados. Necesitamos cerrar este año dejando atrás lo que Jesús nos ha perdonado, debemos dejar atrás la condenación y debemos ir delante de Jesús humillados, dispuestos a bendecir a otros, entendiendo que Él no nos va a desechar cuando servimos con un corazón sincero. La autoridad que Jesús nos entrega nos va a permitir mantenernos firmes. Jesús va a guardar nuestro futuro, nuestras familias, Él guardará nuestra casa y nuestro país.


Hebreo 8:12 “Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades”. Jesús te dice hoy que no se acordará más de tus pecados. Que haya en nosotros cada día un espíritu que nos permita confiar en Jesús, que nos lleve a predicar, a servir, porque mucho se nos ha perdonado para que amemos mucho.