Hebreos 10: 19 – 21 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios.

Jesús es nuestro sumo sacerdote, santo y puro que Dios nos entregó. Jesús no solo nos redimió sino que nos acercó y nos acerca cada día al Padre. En este nuevo tiempo a través de Jesucristo podemos acercarnos al trono de la gracia con libertad, ya hubo un sacrificio de Jesús en la cruz donde dejó nuestros pecados, sacrificio santo delante del Padre.

Los que hemos creído tenemos acceso y podemos llegar a la presencia de Dios, gracias al sacrificio nuevo y vivo que Jesús hizo en la cruz, quien rasgó el velo para que todos pudiéramos entrar a la presencia y a los pies de Dios; el camino fue abierto a través de su muerte. Es a través de las heridas de la muerte de Jesús que hubo expiación de nuestros pecados, era necesario ese sacrificio de muerte para ahora justos delante de Dios.

Jesús con su sacrificio pagó nuestros pecados; Él todos los días está intercediendo ante el Padre como gran abogado y le dice “yo morí por ellos y mi sangre es suficiente para limpiarlos de los pecados”.

Jesús nos dice: “Acércate con confianza, a través de mí puedes llegar al padre, orar al padre, adorar al Padre. ¡Tenemos el privilegio de tocar el corazón de Dios a través de Jesús! Y ese acceso es todos los días, es necesaria la intimidad con Dios.

Hebreo 10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Si nos acercamos con corazón sincero va a haber respuesta a nuestra solicitud, porque Dios no se resiste a un corazón contrito y humillado, cuando nos acercamos con sinceridad ante Dios esa sinceridad se convierte en el camino para nuestra respuesta.

Debemos tener certeza de que su gracia está con nosotros a través del sacrificio de Jesús y que Él nos oye. Debemos acercarnos a Dios con el convencimiento de fe sabiendo que él es nuestro salvador, nuestro sanador, nuestro restaurador. Que nos acerquemos a él sabiendo que él es nuestra salvación confiando que su sangre es suficiente; ¡tenemos el camino abierto por su sangre!

Fiel y justo es El para perdonarnos. Jesús trae paz y reconciliación con Dios, borrando nuestros pecados El enemigo quiere traer condenación a las mentes, pero Jesús es suficiente para redimirnos y para santificarnos cada día.

Delante de Dios somos santos, pero cada día cometemos errores porque no somos perfectos, a través de Su palabra el Espíritu Santo nos santifica y nos guía a toda verdad. Debemos vivir una vida agradable para Dios; el Espíritu Santo usa la palabra de Dios para limpiar nuestras vidas de la contaminación diaria.

Juan 13:10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Cada día necesitamos lavarnos con la palabra de Dios, para hacernos conformes a Jesús. Si queremos salir victoriosos vamos a acercarnos al Padre a través de Jesús con sinceridad en el corazón, con plena certidumbre de fe, purificando los corazones de mala conciencia; debemos acercarnos con la convicción de que Dios está dispuesto a escucharnos. Fiel es quien lo prometió. Jesús es nuestra esperanza para vencer el pecado ¡Decidamos caminar con Cristo!