Proverbios 21:8 “El camino del hombre perverso es torcido y extraño; Mas los hechos del limpio son rectos”.

El camino del hombre perverso es torcido, fuera de control, extraño y ajeno al camino de Jesús, ese Jesús que esta presente en la iglesia, ese Jesús que está presente en las calles. Necesitamos rectificar, pero más allá de desear rectificar es necesario que nuestros hechos sean sinceros, sean puros, traigan buenas respuestas y sacien a nuestra familia, trabajo e iglesia; para que donde quiera que Jesús nos lleve nuestros hechos puedan mostrarlo a Él.

Judas entregó hasta el último centavo que se le pagó por entregar a Jesús, hasta ese punto estuvo bien, porque es importante reconocer nuestros errores, pero es necesario que nos arrepintamos delante de Jesús y en este caso Judas corrió a la religión, esa religión que le pagó para suplir sus necesidades temporales, corrió hacia aquellos que lo habían contratado, el sencillamente corrió al lugar equivocado, por eso cayó en condenación y nunca quiso rectificar, a la final su mismo pecado lo consumió. Una cosa es arrepentirse del pecado y otra rectificar. Si realmente queremos rectificar debemos correr a los pies de Jesús, porque Él es el único que nos puede ayudar.

Solo rectificando en Jesús podemos quitar el pecado de orgullo, avaricia, vanagloria, odio y rencor que se le ha colocado en nuestro país como apellido. Dios está buscando una iglesia que decida rectificar, corregir sus errores y finalmente restaurar a su hermano. Es el momento de que la iglesia sea la Iglesia que Jesús busca.

1Reyes 15: 9-12 “En el año veinte de Jeroboán rey de Israel, Asa comenzó á reinar sobre Judá. Y reinó cuarenta y un años en Jerusalén; el nombre de su madre fue Macá, hija de Abisalón. Y Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre. Porque quitó los sodomitas de la tierra, y quitó todas las suciedades que sus padres habían hecho”. Asa hizo lo recto delante de Dios y quito los ídolos, El no dejo que su influencia materna afectara lo que Dios lo mando hacer. Las personas notan cuando hay vacíos dentro de nosotros que no reflejan a Jesús, por eso es necesario llenarnos cada día de la esencia que es Jesús para poder mostrarlo.

Actitudes, condiciones que no son perfectas serán transformadas y cambiadas cuando decidamos rectificar en el nombre de Jesús. Cuando el Padre decidió enviar a su hijo, no fue para estar volteando mesas a cada rato, Él lo hizo por amor y en ese amor hay un propósito mayor. Si bien es real que la salvación es individual, que cada quien corre una carrera y que Dios usa hombres para ejemplificar, también lo es que en medio de ese caminar y ese accionar, Dios te va usar por tu deseo de agradar a Dios y de ser ejemplo para otros.

La condición incorrecta de un Rey, Presidente, Pastor, Padre o Madre no debe determinar, ni afectar tu deseo de ser recto delante de Dios. Nuestro futuro lo determina la decisión de cambiar en nuestras vidas; lo que el diablo quiso robar Jesús lo vino a restituir. Dios guarda nuestro corazón y nuestra vida, no permitamos que la avaricia y la inflación de una nación se cuelen en nuestros corazones.

Gálatas 2:15-16 “Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”.