“Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.” Apocalipsis 3:7.

Así como Dios le habla a una iglesia que su pastor había sido exiliado y un tirano gobernaba y estaba apoderando de todo lo que acontecía en el pueblo de Filadelfia, ese mismo Jesús le habla a la iglesia de hoy diciéndole que conoce nuestras obras.

“Yo conozco tus obras. Por eso, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, pues, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre” Apocalipsis 3:8.

Jesús tiene las llaves de esa puerta grande. Jesús sabe y conoce nuestra paciencia con la cual hemos esperado, con la humildad con la que hemos pedido porque Jesús tiene las llaves de nuestra esperanza. Esta puerta abre otras oportunidades, es una puerta de bendiciones. Es una puerta ancha aquí en la tierra para comenzar una vez más de nuevo sin retroceder sino avanzar y soltar todo aquello que quería detenernos.

Debemos entender de quién viene nuestra esperanza. Así todo esté en caos, no podemos caer en esa misma corriente sino sostenernos aún más fuerte de la esperanza que solo Jesús puede darnos. En estos momentos donde hay tanta confusión, es cuando más debemos estar atentos a lo que Dios quiere decirnos. No podemos aislarnos como iglesia sin escuchar la necesidad del que está afuera. Quien sigue a Jesús debe estar presto a Su voz y medir lo que haga por medio de Su palabra. Somos responsables de lo que Jesús hace en nosotros.

“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que había sobre la tierra. Vengo pronto; ¡retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona!” Apocalipsis 3: 10-11.

Jesús viene pronto. Retén todo lo bueno que estás haciendo para Dios, todo tu compromiso para su obra, tu hogar, familia y país. Retengamos ese amor que nos inspiró desde la cruz del calvario y seamos nosotros mismos quienes sembremos amor desde nuestras vidas hasta tocar toda Venezuela.