Éxodo 11:4-6 “Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá”.

Cualquier condición o situación, cualquier persona en nuestra vida puede llegar a ocupar el lugar del faraón, ese lugar de importancia y de eminencia, ese primer lugar en nuestras vidas. Incluso podemos tener idolatría del pasado que teníamos, exclamando que era mucho mejor o incluso por quejarnos de que no fue muy bueno; pero, ¿qué esperamos en Dios? Debemos vivir confiando que en nuestro presente nos sostiene y que para nuestro futuro Él ya ha dado las estrategias para que podamos vencer.


Dios ya ha puesto las situaciones de nuestra vida con la respuesta correcta para salir victoriosos, pero muchas veces tomamos la actitud del faraón y nos cuesta morir al orgullo, nos cuesta hablar y expresarnos de la manera correcta, pues siempre debemos hablarles a otros bajo la sabiduría de Dios. Un Faraón puede ser una persona que tenga todas las condiciones puestas sobre la mesa para ser excelente, para tenerlo todo; pero ni el oro ni la plata ni cualquier talento o riqueza puede comprar la salvación y la vida eterna que nos fue regalada a través de Jesús, no encontraremos vida de gozo y paz en medio de las más grandes riquezas. Y está la condición extrema más baja, la sierva del molino, la condición más pobre. Esto nos enseña que todos necesitamos a Dios, sin importar la condición en la que estemos, sea buena o sea mala. Dios no espera habitar en medio de la riqueza o en medio de la pobreza, Dios espera habitar en medio de los corazones sinceros y dispuestos.


Muchas veces hemos preferido abrazar al faraón, abrazar el problema, el pecado, que arrepentirnos de todo corazón y decidir cambiar. Preferimos el deleite temporal que escuchar la voz de Dios y seguir su favor. Incluso en un país puede estar entronado un faraón, con una mentalidad egoísta, una posición de solo recibir lo que conviene y no dar nada a los demás. Es por esto que Jesús viene a marcar un antes y un después en nuestras vidas, lo que en el pasado era vergüenza ahora el futuro es escrito de nuevo por Jesús, pues ya no hay que sacrificar un animal para el perdón de unos pocos, ahora tenemos a ¡Jesucristo el salvador de la humanidad!


Jesús va a redimir todos los años de desconcierto y de sufrimiento, cuando un corazón se acerca sinceramente a Dios Él le regresa en bendición todo lo que ha perdido o lo que ha entregado. Lo que realmente salva al hombre, lo que redime a la humanidad, quien revierte cada situación es Jesús. Además de los maravillosos milagros, la muerte de Jesús tenía que llevarse a cabo para que toda la creación sea partícipe del nuevo pacto. Ya no se trata de pelear solos pues ya tenemos quien pelee por nosotros dándonos la victoria.


La vida de Jesús no solo es para tenerla como ejemplo, también debemos vivirla, que su sacrificio cambie realmente nuestro corazón. Jesús no puede ser crucificado nuevamente, ya lo hizo una vez y para siempre, ahora debemos caminar junto a Él y siguiendo sus pasos. Jesús es el cordero perfecto que viene a darnos una vida de victoria.