Tenemos la oportunidad de levantar a Jesús en nuestro corazón, con una fe más palpable, aún más que aquellos del tiempo antiguo que tenían solo una promesa, ellos no vieron el sacrificio de Jesús, pero tenían la certeza de que venía un mesías. Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Quizás no lo vimos cuando murió en la cruz, pero no es historia, su cuerpo no permaneció en este mundo, Él es un Dios vivo, palpable; Él se levantó de ese lugar para darnos vida.


Si Jesús caminó por el mismo infierno, ¿no podrá caminar en nuestro país? No nos centremos en pensar solo en que “Jesús no me condena”, acerquémoslo a Él, ahora afianzándonos a su fe para ahora alcanzar buen testimonio para sus ojos y para ser de ejemplo al resto de la humanidad.


Muchos de sus seguidores alcanzaron buen testimonio, quizás menguaron sus fuerzas, quizás vino duda, quizá tuvieron grandes dificultades pero en la fe despejaron su mente y fue con la fe en Jesús con que vencieron.
No necesitamos poder, necesitamos la autoridad de Cristo.


Hebreos 11:3 “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. Lo que vemos fue hecho de lo que no se veía, así fue constituido todo lo que tenemos. Cómo no pensar que aquello que no hemos podido alcanzar vendrá de lo que no se ve.


El mismo Jesús le da testimonio a Dios de lo que hacemos. Satanás siempre vendrá a quitarnos la fe que Jesús nos ha depositado. Esa misma fe que nos impulsa a cambiar millones de vidas a través del mensaje de Jesús y de su gran amor.


No podemos caer en la tendencia de no saber a dónde va nuestro país Venezuela, sino que al salir a las calles llevemos la convicción de que nuestra nación está llegando a puerto seguro de la mano de Dios, donde se cumplirán todas sus promesas.Cuando esa posición esté en nuestro corazón Dios se va a glorificar en nuestro país.