Gálatas 3:6-1 “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”.

Dios nos pensó y nos creó a imagen y semejanza suya, cuando pensó en nosotros tenía la idea de crear un ser distinto, una raza con sentimientos semejante a los suyos, alguien tan lleno de verdad que nunca quisiera apartarse de Él. Había pasado en los cielos que una creación suya se llenó de tanta envidia y vanidad que dividió una parte del cielo. Satanás dejó de importarle lo que tenía para codiciar lo que Dios tenia, se creyó mejor que su propio creador; esto no significa que debemos ser conformistas y nunca aspirar a cosas mayores, al contrario, es saber trabajar con el don que Dios nos entregó y poder subir al siguiente nivel.

Muchas veces queremos tener un manual de ¿cómo ser salvos, exitosos y prósperos?, realmente no existe una fórmula para llegar al mismo nivel de éxito que tiene otra persona, porque existe un toque único y especial que Dios deposita individualmente en sus hijos, que aumenta de acuerdo a la medida de fe que cada uno desarrolle, esa fe debe estar enfocada en lo que dice la palabra de Dios, no puede estar sustentada en lo que se vea, en lo se sienta, en la circunstancias difíciles, debe ser alimentada diariamente con esperanza, creyendo que Él es fiel en cumplir sus promesas. La voluntad del Padre es bendecir, prosperar y restaurar a sus hijos y es a través de Jesús que este milagro puede ocurrir.

Por la fe en Cristo somos justificados; aunque hoy algo se vea muy mal, Él lo puede cambiar. Le servimos a un Dios que revierte la maldición en bendición. Si nuestra relación con Dios no está bien no podemos creer que todo estará bien. Abraham creyó la palabra que Dios le entregó, el confiaba en la relación que tenía con Dios. Siempre en lo secreto habrá una demanda de parte de Dios a esa relación íntima con nosotros. Él permite por amor el mover e impacto de grandes hombres de Dios que llevan su mensaje con la finalidad de poder lograr esa relación con su pueblo.

Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

Hay una posición de fe para la vida en Cristo. El verdadero culto comienza cuando disponemos nuestro corazón para recibir de Dios, dejando el orgullo, el enojo, la ira, el egoísmo, y decidimos venir a la iglesia para conocer más de Dios.

Gálatas 3:6-2 “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham”. Por lo tanto no debemos exaltar al hombre, sino la fe del hombre de Dios, esa fe va creciendo por medio de las circunstancias y tribulaciones que a lo largo de nuestro transitar se nos presentan y Dios las usa para bendecir nuestras vidas.

Romanos 12:1-2 Reina-Valera 1960 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Dios le entregó a su pueblo el libre albedrio, la libertad de escoger a quien seguir, siempre existirán dos caminos, un camino es el deleite de tomar lo que el mundo nos ofrece de manera fácil, el cual siempre tendrá un alto costo o el otro camino que es una eternidad con el Padre en los cielos. El secreto de vivir una vida diferente radica en rendirnos a Él, no es buscar una religión, sino una relación que pueda cambiar y transformar nuestro entorno. Es tiempo que nuestra oración de fruto, esa oración sencilla donde somos sinceros y entendemos que estamos llenos de debilidad pero al encontrarnos en lo secreto con nuestro Padre, nos llena y nos hace comprender que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Dios está empeñado en bendecirnos y que la fe que tengamos no este arraigada en el pasado, sino en la promesa que Él nos dio para nuestro porvenir.