Cuando nos congregamos en la iglesia de Jesús, estamos bajo la voluntad de Dios, somos soldados de Jesús, y como soldados tenemos la responsabilidad de comprender que los sueños de Dios son mucho más grandes que los nuestros y que es su voluntad la que debe prevalecer en nuestras vidas. 2 Timoteo 2:1 “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”.


Un buen soldado de Jesús acepta el reto de ser llamado, de ser escogido, entendiendo que hay un propósito más grande para cada uno de nosotros; porque él nos da mucho más abundantemente de lo que esperamos. Mateo 5:9 “Bienaventurado los pacificadores, porque ellos serán llamados Hijos de Dios”.


Como soldados de Jesucristo estamos llamados a ser pacificadores, con la autoridad que Dios nos ha dado ante nuestra iglesia y país. El mayor milagro que puede haber en un país, es que sus habitantes se reconcilien.


Mateo 5: 43-45 “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás al enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.


Mientras busquemos de Jesús con todo nuestro corazón tendremos el entendimiento necesario y alcanzaremos la revelación de Cristo sobre cómo debemos amar. Pidamos: ¡Señor, enséñanos cómo amar a quien nos hace mal!


El soldado que entiende su llamado tiene una actitud correcta del corazón, pues sabemos que Dios nos ayuda en todo. Solo Él nos ayuda a hacer las cosas imposibles, dándonos de su gracia y favor.


Tito 2:11 “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”.


Esforcémonos, cualquiera que sea nuestra posición dentro de la iglesia, en el trabajo o en nuestra casa. Tenemos una responsabilidad y ahora debemos esforzarnos en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Timoteo 2:2 “Lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.


Un buen soldado de Jesús oye, no cuestiona la voluntad de Dios ni mucho menos genera su propia opinión, sino que obedece a Dios ante cualquier situación sea pequeña o grande. La fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios. No permitamos que nada ni nadie robe la semilla que ha sido sembrada en nuestro corazón.


Hechos 7:51-53 “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros habéis ahora sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por la disposición de ángeles, y no la guardasteis”


Jesús está esperando que además de oír su palabra la pongamos por obra. Él está esperando que como buenos soldados de su iglesia militemos bajo la voluntad de Dios, que seamos pacificadores bajo la revelación del Espíritu Santo para así alcanzar a una Venezuela que necesita ser restaurada y transformada por su amor y perdón ¡Dios nos va a entregar mucho más de lo que perdimos, Él nos dará una eternidad de gozo y paz, eso es por medio de ser una iglesia que milita en la voluntad de Dios!