Nehemías 1:17-18 “Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien”. Nehemías explica a través de estos versos cómo se encontraba Jerusalén. En medio del caos y la destrucción de la ciudad, Dios levantó a un hombre que tenía carga por lo que acontecía, de esta manera, lo ayudó para reedificar la ciudad por completo.

Cada muro representa una protección. Es necesario reedificar, tomando en cuenta que las bases espiritual y moral de un país las establece la iglesia, los valores de Jesús encarnados en el corazón de cada habitante es lo que genera los grandes cambios, necesarios para las transformaciones que se requieren en la historia de las naciones. Para poder levantar a un país hay que comenzar levantando a las familias que lo componen. Si Jesús no está en medio de la familia, en vano trabajan quienes las integran. Los valores de Jesús permitirán poner un muro de protección alrededor de los que amamos. Con el tiempo, los escombros y las pruebas hacen menguar los muros de protección, debemos permanecer en Jesús y tener la vida de Jesús en nosotros para que nuestras familias estén seguras.


Para reedificar un país, también se necesita reedificar la iglesia. La iglesia será edificada cuando camina en santidad y en obediencia a la voluntad de Jesús. Quienes reconozcan su pecado y busquen el bien, estarán levantando sus muros. Dios nos dice: pueden ser santos porque yo soy santo y he puesto sobre ustedes mi santidad por medio de Jesús.


Para reedificar una iglesia se necesita edificar el altar de la oración. No es conformarnos con la oración que hacemos en la iglesia sino crear y mantener una relación íntima con Jesús que llegue a convertirse, en nosotros, en un estilo de vida. Cuando solo nos acostumbramos a orar en la iglesia y apartamos nuestra relación con Dios, no crecemos en nuestro espíritu y no podemos ayudar a crecer a los demás. Nehemías 4:9 “Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche”.


Para reedificar una iglesia se necesita edificar el acuerdo en el trabajo que se hace en equipo. El acuerdo entre hermanos es necesario para hacer la obra de Dios. Debemos deponer la autosuficiencia, el orgullo, reconociendo que necesitamos a nuestro hermano para hacer la obra. Es necesario edificar el perdón en nuestras vidas. Mateo 18: 21-22 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”.Pedro quería una doctrina para el encasillar el asunto del perdón, pero Jesús fue más allá de la doctrina y de la norma y le hizo ver que el perdón no es asunto de normas sino de amar a tu hermano de tal manera que lo perdones sin importar el número de veces que él te pueda ofender, esto es solo posible teniendo una revelación de Jesús y su amor en nuestras vidas.


Para edificar una iglesia es necesario restaurar la pureza del servicio. Nada hagas por competencia o por ser el mejor. Cuando quieres ser el mejor entonces entras en competencia con tu hermano, Dios no nos ha llamado a ser los mejores sino a ser siervos fieles. Estemos seguros de ser buenos y fieles en Dios y en construir y reedificar su obra. Mateo 25:23 “Su Señor le dijo: Bien, buen siervo fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”.


Para edificar una iglesia se requiere sujetarnos a las autoridades puestas por Dios. Si queremos ser obedientes a Dios debemos sujetarnos a nuestra cobertura espiritual y a las autoridades puestas por él. Quien no puede obedecer ante una autoridad no podrá caminar en autoridad. Todo el que sirve debe rendir cuentas. Cuando obedecemos a las autoridades, Dios pelea por nosotros.