La llenura del Espíritu Santo debe ser una necesidad inminente y absoluta; es comparable con un asunto de vida o muerte.

Existe una realidad inminente y es que donde no está Dios hay desorden y vacío. Sin embargo, cuando tenemos la necesidad de salir del desorden y de las tinieblas podemos con la ayuda del Espíritu Santo, arreglar nuestras vidas paso a paso.

Génesis 1 : 1 - 2

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía... Cuando queremos cambiar algo, así sea con razones de peso, pero nos desesperamos; entonces, las decisiones que tomemos no pueden ser concretas y muchas veces tomamos decisiones equivocadas influenciadas por nuestro desespero.

Dios quiere darnos lo mejor del cielo. En la gloria de Dios hay riqueza, paz, felicidad y bendición. Por eso, no debemos enfocarnos en lo temporal y desesperarnos en hacer cualquier cosa, esperando todo. Debemos entender que todo está bajo la potestad de Dios.Entendamos que desesperados tenemos muerte, pero cuando hay esperanza le damos el control a Dios.

Nosotros como iglesia nos toca clamar por la llenura del Espíritu Santo, esa llenura quita la desesperación y nos transforma.