Jesús sufrió la cruz y murió por cada uno de nosotros, para que hoy podamos vencer el pecado. El ya hizo la mayor parte, por eso se llama gracia, pero eso no quiere decir que no debamos esforzarnos por vencer el pecado que nos acedia constantemente, tomando la victoria de Jesús como nuestra victoria.

Tener hambre y sed por Dios significa sentir lo que Jesús sintió al saber que por causa del pecado de la humanidad seria separado de Dios.

El primer engaño de satanás es hacer creernos que Jesús vino a abolir la ley y a desechar los principios que el Padre ya había instituido, pero la verdad es que, la ley no vino a ser abolida sino a ser cumplida a cabalidad por Jesucristo.

Hebreos 3:13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 3:14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 3:15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. Es nuestro deber como hijos de Dios, exhortarnos los unos a los otros; Cuando amamos a la gente la exhortamos por amor. Debemos oír la voz del Espíritu Santo, la voz del Pastor, de los líderes y hermanos que buscan exhortarnos en amor para que nuestro corazón no se endurezca.

1 Pedro 4:1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado. Era necesario que Jesús padeciera aquí en la tierra, gracias a Él, la mayor parte fue hecha, ahora nosotros debemos atender y escuchar su voz y en muchos casos padecer, así como Jesús padeció en la tierra.

Características del Pecado:

1. El pecado no es discriminatorio:

2 Corintios 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. No importa la posición, el cargo que tengamos o el tiempo asistiendo a la iglesia, el pecado vendrá a querer debilitarte. Así como satanás engaño a Eva y pretendió hacer lo mismo con Jesús, tratará de hacer lo mismo con nosotros, no importándole el dinero, la capacidad, la preparación o el llamado de Dios que podamos tener; él vendrá sutilmente con apariencia de piedad a matar hurtar y destruir.

El único que pudo vencer a Satanás fue Jesús y solo en su presencia lo mantendremos a raya, por eso nuestra sincera fidelidad a Él, nos ayudara a vencer el pecado.

2. El pecado nunca se presenta abiertamente:

2 Pedro 2:19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. No podemos hablar de algo que no vivimos, no podemos prometer libertad si estamos en pecado, por eso satanás se presenta como esa voz sutil que busca apartarnos de la voluntad de Dios. Por eso debemos rendirnos ante los pies de Cristo y Él limpiara nuestros corazones de toda corrupción.

3. El pecado se disfraza de situaciones personales:

Satanás conoce tu debilidad y la usa en tu contra, pero cada uno en su tentación personal, decide si correr al pecado o a los pies de Cristo. Así mismo si no tenemos a Jesús como la piedra angular de nuestras vidas, no podremos cumplir con los mandamientos de Dios.

Cuando nos sumimos en pecado, traemos división y Dios no puede hacer nada donde no se le honra y anhela; donde hay división Dios no puede estar presente.

4. El pecado despierta tu “derecho a la libertad personal”

El pecado te llama a la autorrealización, a que cumplas con tus sueños aun si estos transgreden la voluntad de Dios; Sin dejar que nos engañe, debemos combatir contra el pecado, absteniéndonos de todo lo que nos hace caer. Es imposible hablar de la ley sin la gracia de Dios, los diez mandamientos no son una opción, son mandatos y debemos cumplirlos.

5. El pecado lleva a una interpretación personal y única de la palabra de Dios.

2 Pedro 3:16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Cuando nos centramos en nosotros mismos y en nuestra necesidad, entonces tergiversamos la palabra de Dios convirtiéndola en una apostasía. Los indoctos e ignorantes son los que tuercen la palabra de Dios, y lo hacen para su propia perdición.

6. El pecado endurece el corazón.

1 corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Cuando caemos en pecado y reincidimos en el constantemente, el corazón se endurece y la mente se cauteriza y un corazón en ese estado no escucha a Dios ni a los demás.

Satanás tiene un límite que Dios le puso y no hay tentación que no podamos vencer en Cristo. Dios es fiel y nos dará la salida para salir victoriosos.

7. El pecado ciega a las personas, a las maldiciones que se están desatando.

Deuteronomio 28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. No procurar buscar a Dios y escuchar atentamente su voz, nos trae maldición ya que Él no puede ser burlado y el pecado siempre tendrá consecuencias.

8. Te impide aceptar responsabilidades.

David tuvo la valentía de aceptar y reconocer sus errores pero a pesar de eso hubo consecuencias por su pecado.

9. El pecado trae muchas veces enfermedad y muerte espiritual.

Santiago 1:14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.1:15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Cuando somos tentados es despertada nuestra pasión que, al ser gestada con la tentación, da vida al pecado y este siendo consumado trae enfermedades y muerte espiritual.

Finalmente entendamos que a pesar de que Dios ama al pecador, Él no tolera el pecado y debemos hacer un esfuerzo por no caer en él.