La iglesia no es una estructura, denominación o club; es el cuerpo de Cristo y Jesús se encargó de dejar las bases para establecerla, impartiendo el Reino de Dios en sus seguidores.

Existen características propias de la Iglesia: Jesús debe ser el centro de sus vidas, está unida y manifiesta el Poder de Dios en la tierra.

1 Corintios 12: 6 “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”

1Pedro 2:9 “Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”

Cuando pasamos a ser hijos de Dios (Recibiendo a Jesús en nuestros corazones) entonces somos la Iglesia de Cristo, si somos la Iglesia de Cristo, El espíritu Santo nos da dones para manifestar su poder; pero debemos creer por Fe que Él nos empodera con dones para manifestar el Reino de Dios en la tierra.

Romanos 12:6 “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;”

La iglesia fue empoderada con dones dados por el Espíritu Santo para cumplir su misión en la tierra, estos dones operan con diferentes gracias para su manifestación.

Así mismo, cuando ignoramos acerca de los dones dados por el Espíritu Santo, es imposible que veamos la manifestación del Poder de Dios. Sin embargo, es el deseo de Dios que seamos conscientes de nuestra identidad como Iglesia de Cristo, entendiendo que esta viene y se desarrolla por la manifestación del poder a través del Espíritu Santo.

1 Cor 12:8-11 “porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu, otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”

Finalmente es la voluntad de Dios que la iglesia entienda a que fue llamada, y que utilice los dones con la que que empoderada para manifestar el Poder del Espíritu Santo en la tierra con el único propósito de honrar y glorificar al Padre.

Siempre recordemos que el Espíritu Santo nos llena para que recibir poder y ser testigos del poder transformador que cambia vidas.