Cuando se nos revela nuestra identidad como hijos de Dios podemos vivir y caminar en bendición, identidad es un conjunto de características propias de una persona o de un grupo, que permite diferenciarlos o distinguirlos del resto. Como hijos de Dios debemos tener características que nos diferencien del resto y nos identifique como hijos de Dios. Es necesaria nuestra formación en el mundo secular, a través de colegios, universidades, cursos, entre otros, que ayuden con nuestro crecimiento, pero lo trascendental es nuestra formación en lo espiritual que nos prepara para la eternidad. Necesitamos formarnos tanto en lo natural como en lo espiritual, la formación como hijos de Dios nos da la preparación para afrontar lo natural con otra perspectiva, no hay mejor ayuda que la del Espíritu Santo.

I Juan 1:5-8“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”.

Dios es luz y ninguna tiniebla hay en él, no hay ningún plan de destrucción o maldición para nosotros, la luz tiene una causa y un efecto, que Dios lo genera. Aunque el volumen de oscuridad sea denso, la luz de Cristo resplandecerá y alumbrará el camino. La voluntad de Dios no es que estemos desamparados, ni en rebeldía, ni que nuestro país siga en decadencia y deterioro, ese no es plan de Dios. El nos concibió como hijos para tenernos cerca de él, desde su majestad nos invita a acercarnos, para mostrarnos su plan, para bendecirnos y fortalecernos.

Hay una característica especial, específica y necesaria que Dios pide y nos identifica como hijos suyos.

OBEDIENCIA

La Obediencia tiene que ver con la luz y la desobediencia con las tinieblas. Existen personas obedientes a las tinieblas, fielmente obedientes en seguir un camino tenebroso que los lleva a la muerte, encerrados en él, en maldad, en ceguera y en destrucción. El plan de Dios cuando hay un arrepentimiento verdadero es restaurar, salvar, sanar y prosperar a todo aquel que le busque y se acerque a Él. Ser santos es ser Hijos de Dios por medio de Jesús.

I Juan 5:11-12 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.

Jesús es el alfa y la omega, el principio y el fin, el que tiene a Jesús tiene la vida. En el transcurso del día podemos ejercer diferente roles pero nunca debemos perder, ni cambiar nuestra posición e identidad como hijos de Dios. Nuestra posición de obediencia nos va revelar la voluntad de Dios para nuestras vidas. Jesús en su posición de obediencia vino a la tierra, obedeció al padre en todo, ascendió al cielo galardonado. Si Jesús el heredero, el alfa y la omega, paso por el proceso de obediencia para alcanzar no solo la salvación de la humanidad sino también su herencia, ¿Cuánto más nosotros?

Formas de ser engañados por medio de la desobediencia:

· Decimos que tenemos comunión con Dios y andamos en tinieblas (Mentimos)

· Decimos que no tenemos pecados, engañándonos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Dios nos soñó como hijos pero el pecado entro en nosotros, Dios dice en su palabra si decimos que no hemos pecado hacemos a Dios mentiroso. Es necesario aceptar que hemos pecado, si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonarnos.

I Juan 2: 3-5 “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”.

· Si decimos conocerlo y no guardamos sus mandamientos, somos mentirosos y su verdad no está en nosotros. El conocer a Dios nos lleva a examinar nuestra condición y mejorar yendo ascenso.

La obediencia nos saca de la derrota y nos coloca en la posición de hijos. Dios va a proveernos como hijos suyos la salida para cualquier situación.

Romanos 5:6-10 “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.

Cristo en la cruz llevó todas nuestras maldiciones haciéndonos libre, como hijos de Dios la obediencia nos resalta del resto, y siendo sus hijos recibimos su herencia natural y Espiritual.