Efesios 2:5-7 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”.

Jesús a través de la cruz nos hizo sentar en lugares celestiales juntamente con Él, dándonos autoridad y abundantes riquezas. Sentado en lugares celestiales, es el lugar que Dios nos puso, tiene que ver con nuestra posición en Cristo, y se refiere a la autoridad y poder que se nos fue entregado para manifestar el cielo en la tierra. Por ejemplo, un televisor no puede transmitir nada por sí solo, el necesita recibir la señal satelital que viene del cielo para poder transmitir, así mismo, nosotros, la iglesia de Jesús si no estamos conectados con el cielo, nunca podremos transmitir lo que Dios quiere darnos. Pensamos que la vida celestial, la cual, Jesús nos prometió es cuando partimos de la tierra para encontrarnos con Él, pero esa vida celestial es desde ahora para poder vivir la vida santa que Jesús quiere que vivamos hoy. Muchas veces ignoramos la autoridad que se nos fue otorgada a través de Jesús, Dios nos entregó esa autoridad para tener dominio propio, a veces vienen situaciones difíciles pero cuando clamamos la sangre de Jesús y declaramos la palabra entonces tendremos la victoria sobre esa circunstancia.

Colosenses 2:6-7 “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. Dios no nos sentó en lugares celestiales para vivir una vida inferior, Jesús nos rescató del pecado y nos sentó sobre todo aquello que quiera venir a desenfocarnos del propósito de Dios en nuestras vidas. Satanás y sus demonios están unidos para batallar en contra de la iglesia, la única forma que satanás tenga control y autoridad sobre nuestras vidas es que nosotros le entreguemos ese poder, dice la palabra: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Santiago 4:7

Satanás vino a robar, matar y destruir, si nos desconectamos de Jesús y comenzamos a tener una vida dual entonces seremos blanco fácil para satanás.

Colosenses 2:10 “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. Dios nos entregó las llaves del cielo para atar y desatar, en Jesús estamos completos porque Él es la cabeza, cuando oramos en el nombre de Jesús las tinieblas tienen que retroceder debido a que somos reflectores de su gloria y somos la sal de la tierra. Cuando estamos convencidos de quienes somos, no hay nada, ni nadie que nos pueda desenfocar del propósito de Dios, como consecuencia la paz de Dios va reinar en nuestras vidas.

Somos tesoros en las manos de Jesús, invirtamos nuestro tiempo en servirle, la situación económica que estamos viviendo es pasajera, porque en los tiempos venideros Dios nos dará las abundante riquezas de su gracia, visualicemos nuestras vidas como Dios quiere que la veamos, nuestra familia unida, prospera sirviéndole a Dios, pero para esto también es necesario que dejemos atrás nuestro pasado, poniendo nuestra mirada en Jesús el autor y consumador de nuestra fé. Perdemos la autoridad cuando nos dejamos envolver por las pequeñas trampas de satanás cayendo en sentimentalismos y actitudes almáticas, que buscan desenfocarnos del diseño de Dios para nuestras vidas. Los valores de Jesús sembrados en nuestras vidas nos llevan a consolidarnos para ejercer con amor el ministerio que nos fue entregado con el fin de que su gloria pueda ser manifestada a toda la humanidad.

Los cristianos que estaban en Éfeso tenían problemas de identidad y auto percepción, no porque no creyeran en Cristo, es que no tenían entendimiento de quienes eran en Cristo. Por eso el Ap. Pablo oro por ellos para que los ojos de su entendimiento les fueran abiertos y supieran la grandeza del poder de Dios en ellos como creyentes.

Nunca permitamos que nuestra identidad se dañe por el pecado, por la traición de alguien, por el rechazo, por las aflicciones que podamos tener, o sencillamente por lo que el mundo nos pueda ofrecer que sabemos, que tienen el fiel objetivo de apártanos de Jesús, Satanás sabe que apartados de Jesús que es la vid, nada podemos hacer.

¿Cómo nos mantenemos en los lugares celestiales?

1. Viviendo una vida de resurrección, haciendo morir lo terrenal en nosotros, despojándonos de todo peso y del pecado que nos asedia.

2. Sometiendo todo nuestros deseos y voluntad a la voluntad del Padre.

3. Vistiéndonos como escogidos de Dios: llenos de amor, santos, soportándonos y perdonándonos unos a otros.

4. Resistiendo al diablo y a sus tentaciones.

5. Llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.

6. Dando testimonio dentro y fuera de la Iglesia.

7. Llenos de la presencia del Espíritu Santo.

8. Confirmados en la fe

9. Orando y permaneciendo en la palabra. La oración es lo único que hace que pongamos nuestra voluntad a un lado para que la voluntad del Padre se haga en nuestras vidas.