Hechos históricos han marcado las generaciones al transcurrir de los años. Épocas han pasado y lo que aconteció, marcó a cada una de estas generaciones, creando brechas generacionales. Pero existe una generación que ha marcado los tiempos pasados, presentes y que marcará los tiempos futuros sin divisiones o diferencias, es una generación que viene marcada por el amor y esta comienza desde el momento en el que Jesús llega al corazón del ser humano. Juan 15:16-17 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros. Esta generación se conocerá como la Generación que sirve a Jesús.

Características de la Generación que sirve a Jesús:

1. No importa la edad que tengas (2da Crónicas 34:1-2): Dios no ve la edad para llamar a alguien, Josías tenía 8 años cuando comenzó a reinar a Israel, en Josué 14:4 transcurrieron 45 años hasta que Caleb recibió la promesa de Dios, tenía ya 85 años, pero estaba fortalecido desde el día en el que recibió su llamado.

2. No existen Brechas Generacionales. (Joel 2:28): Dios es un Dios transgeneracional. No existen competencias ni brechas entre los hermanos en Cristo, todos son llamados a servir a Dios. El llamado es para todos, para los padres, para los hijos y para los nietos; varias generaciones sirviendo y amando a Dios, en unidad.

3. No le importa el entorno o la situación en la que se encuentren para servir a Dios. (Romanos 8:31; 35): Nada de lo que ocurra alrededor de esta generación, menguara su pasión por Dios.

4. Su principal característica es el amor que tienen los unos por los otros:

a. El amor era un mandamiento de la ley que no había podido ser guardado en su totalidad, Lev 19:18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Pero Jesús dijo en Juan 13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros, se necesitaba la nueva creación para poder vivir este mandamiento, ahora con Jesús en el corazón, este mandamiento puede ser manifestado en todo lugar. Es Dios a través de su Espíritu Santo quien derrama su amor en nuestros corazones. (Rom. 5:5)

b. El amor se manifiesta a través del servicio, quien no ama, no puede servir a otros, quien no sirve a otros es que no ama. Donde hay amor hay servicio y honra.

¿Cómo podemos mantenernos amando como Jesús amo? Al conocer a Jesús, Él llega a nuestras vidas, en ese momento recibimos su amor. A medida que le conocemos ese amor es depositado en nosotros. Fuimos creados para contener el amor de Dios en nuestro corazón. La generación de Jesús tiene la capacidad de amar a los demás como Jesús lo hace.

¿Qué sucede cuando no manifestamos ese amor? Un envase solo puede contener la cantidad de su capacidad (sus dimensiones), cuando no manifestamos el amor de Jesús se hace necesario que ensanchemos nuestro corazón para que este pueda albergar la plenitud del amor de Dios en él.

¿Cómo ensanchar nuestro corazón? Isaías 54:2

El proceso de ensanchamiento depende de cada uno de nosotros. Ensanchemos nuestros corazones para que el amor de Dios pueda reposar en su interior.

No miremos los defectos de los demás, ni las debilidades de nuestros hermanos, cuando ponemos la mirada en esto, nos estancamos y no podemos avanzar. No digamos que no podemos amar como Dios lo hace porque Él nos dio esa capacidad. Tenemos el corazón del tamaño del corazón de Dios.

No seamos escasos, no debemos sacar cuentas, hay un costo que conlleva ensanchar el corazón. Cuando le pedimos al espíritu santo que nos ayude a perdonar estamos ensanchando nuestros corazones. Debemos ser cuidadosos ya que quien no amplía su corazón para amar y perdonar termina arruinando su vida.

Alarguemos nuestras cuerdas, es hacer cosas para llegar a los demás y demostrar el amor de Jesús. Extendamos nuestras cuerdas más allá de los límites para amar incluso a nuestros enemigos.

Nuestras estacas solo se refuerzan con Perdón y oración. Para poder orar por lo que nos adversan debemos perdonar y para perdonar a nuestros enemigos necesitamos ensanchar el corazón en oración diaria.

La provisión de Dios esta estrechamente relacionada con el perdón hacia los demás. Así como necesitamos el pan de cada día para poder subsistir, necesitamos el perdón diariamente para no desfallecer. Lucas 11:3

Todas las formas de orar son importantes (Congregacional, grupal o individual) en la intimidad de la oración no existen caretas ni secretos, delante de Dios no hay cosas ocultas y podemos ser sinceros ante El para pedir su ayuda en cuanto a que corregir y poder hacer todo lo necesario para ensanchar nuestros corazones, El Espíritu Santo nos guía.

Demos tiempo para que los demás rectifiquen, recordemos que no somos El Espíritu Santo, no podemos hacer que una persona cambie de la noche a la mañana, nuestro trabajo es mantenernos amando a todos.

Jesús perdonaba a Judas cada día, El intercedía por Judas y lo amaba. Así como Jesús debemos aprender a lidiar con las ofensas. Cuando no sabemos lidiar con ellas nos estrechamos y disminuimos nuestra capacidad de amar.

Dios no nos pide algo que El ya no haya hecho; Él se ensancho de tal manera que nos amó a pesar de nuestras debilidades y pecados (Juan 3:16). Debemos influenciar a todo aquel que nos rodea, la gente vera que somos Hijos de Dios y discípulos de Jesús en la medida en la que nos amemos. El amor es lo que caracteriza a la Generación que sirve a Jesús. Vamos a influenciar a un país entero a través del amor de Jesús, no pongamos obstáculos para que este amor llegue a la gente.