Al hablar de superar las adversidades, alcanzar metas y retos, es vital tener esperanza, Jesús es esperanza, Él es mayor que cualquier circunstancia, solo a través de El el hombre puede alcanzar un destino glorioso, lleno salvación y vida eterna. Dios envió a su único hijo para salvar a la humanidad dando libre albedrío para escoger si creer o no en Él, si caminar o no con Él. La salvación es un principio tan completo; salvar es proteger, libertar, de nada serviría tanto trabajo, esfuerzo si la prioridad es solo construir riquezas en esta tierra y no en pasar una eternidad con Jesús. La salvación es por fe y para alcanzarla es necesario que exista un arrepentimiento genuino.

El arrepentimiento genuino es un cambio de corazón y mente que nos acerca a Dios. Implica apartarse del pecado y volverse a Dios en busca del perdón. Está motivado por el amor de Dios y el deseo sincero de obedecer Sus mandamientos. De este arrepentimiento hablaba Juan el Bautista cuando predicaba: “arrepentíos y convertíos”, aun Jesús sin ser pecador pidió ser bautizado, dándonos ejemplo en todo y demostrando que lo que predicaba Juan no era una doctrina de hombre, sino que El mismo al comenzar su ministerio respaldo la palabra impartida por Juan al decir: “Arrepentíos y convertidos porque el reino de los cielos se ha acercado”.

Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

Pedro también predicaba lo mismo, demostrando a la humanidad entera que no importa los tiempos, edad o condición, hay esperanza para tu alma, para tu familia, trabajo y país pero no es solo una repetición metódica, sino que es necesario arrepentirse de corazón, la verdad te hace libre y te confronta. Jesús es la puerta estrecha, Él no dice que no tendrás problemas sino que ahora seguirás teniendo problemas pero Dios está contigo guiándote y dándote la victoria. Las personas que son perdonadas son agradecidas y entendidas del llamado que tienen en Dios, sabiendo que todo lo que el mundo presenta es temporal más en Cristo esta la eternidad.

Hechos 2:41-42 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.

4 Principios de un arrepentimiento sincero:

1. Persevera en la doctrina de los apóstoles (Congregación).

2 Corintios 7:9 “Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte”.

El primer paso para llegar al arrepentimiento es ir delante de Dios, y ser confrontado con el orgullo, vanidad, altivez y todo aquello que nos aparta de Dios. Una persona que sigue a Jesús se goza en medio de la tribulación sabiendo que Dios tiene el control, que al que llama capacita. El congregarse y escuchar la palabra de Dios es parte del arrepentimiento sincero, entendiendo que la fe viene por el oír y oír de la palabra de Dios. Los mismos apóstoles cuando predicaban su base era la fe y el ejemplo de Jesús.

2. Tiene comunión los unos con los otros.

Lucas 17:3 “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”.

Practica la verdad con misericordia, el decir la verdad sin misericordia destruyes, daña y es señal de que no hay amor. El tener comunión los unos con los otros implica exhortar con amor, misericordia y con la palabra de Dios, eso va permitir que esa persona exhortada pueda corregir su actitud y crecer. Parte de tener comunión los unos con los otros también es poder escuchar.

3. Habla de Jesús

Juan 6:34-35 “Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.

Una persona arrepentida busca que otros puedan conocer al pan de vida, reconoce sus faltas y habla de su amor, sabiendo que todo plan que el hombre pueda realizar sin Jesús va a perecer y desaparecer; los dones, talentos, belleza sin Jesús perece. Dios ama al pecador pero no tiene comunión con el pecado. Cuando hay arrepentimiento de corazón se es libre de todos esos conflictos que se han estado batallando, entonces puedes levantarte y hablar a otros de Jesús.

4. Persevera en la Oración.

Una persona arrepentida persevera en la oración íntima y personal, persevera en la oración familiar y en la oración congregacional, clamando al Padre, pidiendo su socorro, ayuda y dirección. Dios hizo un día a la vez y es necesario orar día a día para poder ver su gloria, para que se pueda perdonar de corazón, porque si no perdonas Dios no inclina su oído, por eso el padre nuestro dice:“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.