Lucas 9:57-62 “Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.”


Debemos levantarnos en fe a seguir a Jesús no por lo que Él tenga para darnos, no por lo que necesitemos, aunque ciertamente el Padre conoce cada una de nuestras necesidades y las suplirá conforme a su voluntad; mas debemos levantarnos a seguir a Jesús por amor, para establecer el reino de los cielos en esta tierra, en nuestro país y para dar a conocer el nombre de Jesús a toda persona. Jesús resalta la calidad del corazón con la que deseamos seguirle, no para mendigar un techo o porque la situación se vea muy dura.


Juan 6:8-11: “Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.”


Cuando Jesús alimentó a los cinco mil solo necesitó la fe de un niño y fue lo que utilizó para multiplicar los panes y los peces y alimentar a una multitud, pero cuando vio que lo exaltaban por lo que Él podía dar y no por quién era se retiró al monte a interceder. Los discípulos no seguían a Jesús por lo que Él podía darles, sino porque verdaderamente creían en su corazón que era el hijo de Dios y que venía a salvar a la humanidad. Pedro creyó y por eso caminó sobre las aguas, decidió seguir a Jesús aunque la marea se veía muy alta, por eso Jesús lo sostuvo en el momento de la mayor dificultad.


Jesús necesita gente que anhele verdaderamente ser siervos, ser amigos; discípulos a los que poder enviar y no simples interesados. Jesús busca corazones sinceros para dar a conocer sus planes y propósitos, no personas que necesiten simplemente llenar su alacena. Debemos levantarnos a seguir a Jesús por amor, porque tenemos hambre y sed de justicia.


Necesitamos levantarnos por una congregación, por nuestra familia, por nuestro país, dispuestos a seguir a Jesús como el único camino para llegar al Padre; y aunque tal vez muchos no crean, nosotros sí creímos en que Jesús nos dará la fe y la fortaleza para caminar sobre las olas. Jesús fue quien te trajo a esta barca, te trajo a esta iglesia, a este país, así sientas que te estás hundiendo pon tu mirada en Jesús quien es el único que puede ayudarte, extiende tu mano a Jesús que es quien te levanta y quien camina a tu lado.