Juan 3:23-26 “Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. Porque Juan no había sido aún encarcelado. Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él”

Juan tuvo la gran comisión de abrir camino en el desierto. Es muy fácil predicar condenando, hablando a los discípulos solo del lugar de tormento y condenación al cual podemos ir si no buscamos a Dios y nos humillamos ante El, buscando su misericordia.David tenía un corazón perfecto, él pecaba pero se arrepentía y no volvía a cometer los mismos errores.

El evangelio de Jesús viene de la sencillez de corazón, viene de la humillación.

“….bautiza, y todos vienen a El”

Siempre habrá veces, donde los comentarios quieran afectar el propósito de Dios en tu vida. Muchas veces hablamos de más, todo depende de la actitud y la posición en Cristo, No depende de mi Orgullo. Podemos respetar la vida de otro, pero no tenemos porque compartirla. Juan el bautista nos enseña cómo responder, a tener la actitud correcta.

Juan 3:27 “Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.”

Nadie puede recibir nada sin antes ser aprobado por el cielo. Nunca un pastor, un líder, un padre o un creyente debe olvidar quien es el que realmente sustenta a la familia, la iglesia y a un país entero. Quien sustenta todo es Jesús. Las palabras que hablamos hoy, traen peso a tu futuro! Que estamos hablando? Mentiras, maledicencias, vocabulario grosero. Todo esto trae peso en nuestras vidas. Debemos tener claro a quien servimos, a quien abrimos camino. Si atesoras la palabra que te da Dios en la iglesia, ese día serás edificado, pero depende de nuestra actitud si ella (la palabra) prevalece unos días, varios meses o toda una vida.

Hay dioses que levantamos en nuestra mente, dioses en los cuales depositamos nuestra visión y esfuerzo. Cuando levantamos dioses en el corazón, lo único que buscamos es tener una satisfacción momentánea, pero en el día malo, el único que estará allí es aquel a quien debimos abrir camino.

¡No nos distraigamos en cosas vanas, trabajemos para abrir camino a Jesús en nuestras vidas! Entendamos que colocando a Jesús adelante podremos vencer en la circunstancia que sea. La esposa de Jesús es su Iglesia, cuando venimos a ella, venimos a encontramos con El. (Con Jesús)

Había muchas aguas, habrá muchas personas con las que nos encontraremos en medio de la iglesia, personas agridulces, ásperas o con actitudes adversas, pero no perdamos el norte, venimos a buscar a Jesús, y a abrir camino en el desierto para El. No nos podemos estancar esperando la complejidad de Dios. El hablo a través de una zarza ardiente y con voz de estruendo desde el cielo. Los momentos sobrenaturales pueden ocurrir pero si nos quedemos esperando solo eso, tal vez nunca entraremos a la voluntad de Dios, y así pasaremos toda la vida. Juan nunca se sintió acomplejado. Satanás quiere acomplejarte, quiere decirte que no puedes salir del lodo. Pero como la mujer adúltera gasto todo lo que tenía, emplea todo tu esfuerzo para ir a los pies de Jesús. Ella sabía a quién estaba acudiendo.

No somos los mejores, trabajamos para Jesús. Debemos venir a la iglesia con hambre y sed de Justicia pero para mi vida, por las faltas que nosotros mismos hemos cometido. Debemos venir con humildad y un corazón sencillo a la presencia de Jesús. Debemos estar dispuestos a ser amigos de Jesús como lo fue Juan el Bautista. Las multitudes seguían a Jesús porque en Él había Amor, y en sus discípulos había Fe.

1Corintios 6:9-10 “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”

Un amigo respeta, un amigo ama y no engaña, pero el que no es amigo de Jesús, se engaña a sí mismo. Necesitamos humillarnos.