Servicio Especial (Viernes 06-05-2016)

Los simpatizantes de un partido político defienden hasta con su vida su ideología, pelean y defienden en quien creen, así mismo los fanáticos del béisbol o cualquier otro deporte defienden su equipo favorito, ¿cuánto más nosotros que creemos en un Dios que dio su vida por amor a cada uno de nosotros?

Hay áreas de nuestras vidas que no queremos que nadie toque, ni siquiera Jesús. No podemos ser una cosa en la iglesia y otra fuera de ella, ni mucho menos usar el “Jesús no me condena” como una licencia para pecar. A muchos jóvenes se les hace más grato agradar a una joven que agradar al mismo Jesús, se les hace más fácil agradar a un humano que a Jesús.

El atleta cuando se prepara para competir en una olimpíada crea una disciplina y se limita de hacer muchas cosas que pueden poner en riesgo el que pueda ganar su soñada medalla de oro. Dios quiere levantar en este tiempo una generación de Jóvenes con estructura, disciplina y carácter que puedan decirle que NO al pecado. ¡Joven, si te caes levántate!, es necesario que el pueblo de Venezuela vea mas frutos en los seguidores de Jesús que palabras. La gente está esperando la manifestación de los hijos de Dios, somos la iglesia de Jesucristo y nuestro deber es reflejar a Jesús.

Mateo 7:16-20 “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos .No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego .Así que, por sus frutos los conoceréis”.

Jesús nos recibe sin importar nuestra apariencia, ni vestimenta. Cuando llegamos a los pies de Cristo con un corazón arrepentido, necesitados de Él, Él mismo hará el cambio en nuestras vidas. Si realmente seguimos a Jesús debemos reflejar sus frutos y su carácter. ¿Cómo vamos a cambiar un país cuando nuestros frutos están siendo contrarios a lo que predicamos y tampoco generamos frutos dignos de arrepentimiento?

Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Separados de Jesús nada podemos hacer, Él es la esencia de nuestras vidas, así como la esencia que alimenta el árbol está en sus raíces y tronco, quien a su vez alimenta a las ramas para que estas puedan dar frutos.

Muchas veces no salimos del ciclo del pecado, porque sencillamente no estamos pegados de Jesús. No podemos reflejar a Jesús si no apartamos tiempo para estar con Él, tiempo para leer su palabra y postrarnos delante de Él.

El mayor regalo que pudimos recibir fue la salvación y ese mismo poder que tiene Jesús para salvarnos lo tiene para cambiarnos, solo tenemos que creer que es posible. Jesús no se va detener o quedar inmóvil ante nuestro clamor, ante un joven que clame con pasión “Jesús hijo de David ten misericordia de mi”. Nuestros frutos dirán quién es nuestro maestro y nuestros labios proclamarán quien es nuestro Rey de acuerdo a lo que ellos declaren.

¡Yo soy la puerta! dice Jesús y el que entra por esa puerta será salvo. Algunas veces parecemos querer todos los beneficios de seguir a Jesús pero sin querer los deberes, y es imposible cambiar un país si no ven a Jesús en nosotros.

Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Cuando vamos a la luz de Cristo es porque ya no queremos estar en la oscuridad, así que juntos reflejemos la luz de Jesús a nuestro país.

Líder Antonio Linares

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